AÑO VENDRÁ QUE BUENO ME HARÁ

Llega el final del año 2020 y la alegría y la esperanza de cambios radicales positivos embriaga a todo el mundo. Muchas cosas han cambiado este año, pero algo que sigue bien viva es la esperanza de la humanidad. El 2021 será distinto … pero ¿para mejor o para peor?

A diferencia de lo que se dice, considero que el año 2020 no ha sido un año tan nefasto como la gente indica, y muy por el contrario es un insulto para mucha gente que se considere que ha sido el peor año de la historia reciente.

Es muy fácil para un ciudadano del primer mundo hablar que éste ha sido el peor año cuando, por el contrario, los sirios han conseguido que la guerra haya amainado, el país del ISIS ha desaparecido, y muchos conflictos o grupos terroristas han visto como perdían terreno o sus guerras. ¿Quién se atrevería a decirle a un niño sirio rescatado el año pasado entre las ruinas que este año fue peor? Vergüenza le debería dar a más de uno por pensar de esa manera.

El año 2020 ha sido muy positivo. Ha servido para demostrar la ineficiencia, inoperancia y la obsolescencia de los sistemas de salud y sus gobiernos de todos los países del mundo; ha servido para acelerar los cambios en los sistemas de trabajo y desarrollar el teletrabajo; ha servido para reencontrarse las familias para bien o para mal; ha servido para demostrar que los entornos rurales no son peores que los urbanos y que se puede regresar al campo a vivir; ha servido para que el planeta trabaje en común y vea un enemigo distinto del territorial o de los nacionalismos; en definitiva, ¿qué de malo tiene este año?

Hay gente que dirá que el año 2020 ha sido el año del COVID, como si el uno de enero del 2021 no existirá más COVID; como si nuevas pandemias, ya anunciadas por la OMS, no surgirán porque hemos cambiado de año. Muchos recordarán sus pérdidas fruto de esta maldita pandemia, pero cuantos familiares y amigos hemos perdido por otras enfermedades a lo largo del año, al menos yo, muchas más que por el COVID. Pero al que perdió un hijo, nieto, o cualquier familiar o familiares por un accidente de coche, avión, o tsunami en la década anterior, díganle que este año fue el peor año.

Existe como una especie de terrorismo psicológico, estructurado por quien sea, que intenta plantear que las soluciones a los problemas de este año serán las soluciones a todo el futuro, que antes no hubo quien hizo las cosas bien o las hizo tan mal, que los que hay ahora son los que nos salvarán a nivel mundial.

Para todos ellos, y para la sociedad que hoy brinda por el año 2021 les informo que el año que entra será mucho peor que este año pues si simplemente abrimos los ojos nos daremos cuenta que entramos en un año en el que el paro está disparado y la economía en plena crisis e instrumentalizada por los gobiernos; la pobreza está por las nubes y los almacenes de alimentos vacíos; las vacunas no llegarán a tiempo de que las nuevas cepas del virus hagan los estragos que tengan que hacer, mientras los canceres e infartos que se llevan a mucha más gente, han quedado relegados a la pura ignorancia social; las normas sociales y las nuevas leyes aplastarán nuestros derechos más fundamentales, obligando a la población a inocularse vacunas que la OMS ha eximido de responsabilidad alguna a sus fabricantes; donde los estudiantes seguirán examinándose por internet perdiendo unas generaciones el calor social de lo que significan las escuelas y las universidades; perderemos, si ya no lo hemos hecho, a toda una generación de deportistas que no podrán demostrar sus verdaderas capacidades y retos que se habían marcado; … . Éste es el maravilloso año 2021, el que todo el mundo espera fervientemente.

Seamos sensatos, apretemos los dientes y miremos hacia la dura realidad a la que nos enfrentaremos, sólo así, podremos comenzar a luchar contra la dura realidad de este nuevo siglo, de esta nueva era, de esta nueva sociedad y buscar en todo lo negativo la construcción de aquello positivo que nos hizo humanos, que nos hizo sociedad y que nos ayudó a crecer. Somos lo que queramos ser, pero recordemos que no debemos perder aquello por lo que lucharon nuestros ancestros, la libertad, la igualdad y la fraternidad.

Deseo para este nuevo año, 2021, que entremos con toda la fuerza posible y la convicción de que sólo nosotros podemos mejorar nuestro futuro, ni gobiernos, ni instituciones, ni multinacionales farmacéuticas, simplemente la sociedad, tal y como a lo largo de la historia el ser humano ha demostrado a quienes le ordenaban.