¡¡BASTA YA!!

La sociedad está siendo sometida a un ataque terrorista psicológico por parte de los propios estados, siguiendo pautas que, desde la barrera uno consideraría que son un circo de tres pistas. El Covid ha ayudado a silenciar y justificar la crisis financiera de los estados, su quiebra, las revueltas y protestas sociales, las manifestaciones y reuniones opositoras a los distintos gobiernos, … .

Pero también ha ayudado a reflejar la incompetencia, la ignorancia de los que nos dirigen, la desfachatez de los estados y de los organismos que, siempre según ellos, velan por nuestra salud.

En estos días, he tenido la oportunidad, desde Montenegro, de reunirme con alguno de los más destacados, internacionalmente hablando, especialistas en genética, me vaticinó el desastre de la vacuna de Oxford y el porqué, las potenciales soluciones, y los fracasos de lo que se está haciendo; al tiempo que se sorprendía del comportamiento de una sociedad, también tocada por el Covid, pero que ha decidido seguir adelante con su economía, sus cambios políticos y la vida social de la que siempre han disfrutado los montenegrinos.

Desde aquí, he podido realizar una búsqueda de todas las anécdotas, por nombrarlas de alguna manera decente, de los distintos políticos y gobiernos a nivel mundial, como la recomendación de las vacunas de lejía; o que los asintomáticos solo contagian si respiran; o que las mascarillas son la solución, ahora ya no y después que sí pero aquellas que recomendamos porque son una revolución en la innovación, … , y tantas y tantas absurdeces que me han terminado generando un terror interno sobre quienes son los que dirigen nuestros estados.

La Ministra de Sanidad de Perú informó que los asintomáticos solo contagian si respiran

Mientras occidente, al estilo de un Monopoli ordenaba millones y millones de vacunas, Rusia y China, los grandes demonios e incompetentes en la pandemia, han ido pasando las distintas pruebas de sus vacunas y han comenzado su aplicación. Eso no indica que sea correcto, y que los efectos secundarios en el futuro sean nulos. De hecho, a la pregunta si yo me pondría alguna, no de esas, sino de cualquiera, la respuesta mía sería una total negación, dado que cualquiera de ellas no ha pasado las fases críticas para la identificación de los efectos secundarios, y si no que se lo digan a los que tengan que padecer de mielitis a partir de ahora con una de las vacunas en prueba. Enfermedad terriblemente dolorosa e incurable.

En este circo, donde el Covid es la primera de las pistas, no hay que olvidar la segunda de las pistas, que son los presupuestos de todos los estados, los fondos financieros para luchar teóricamente contra la pandemia, … . En enero de este mismo año, se hablaba de la crisis tan grave que se nos venía, y que como afirmamos algunos, no era industrial ni del mercado privado, sino de los propios estados, es decir, la quiebra técnica de las economías occidentales por su incapacidad de reducir la deuda del estado y con ello la subsiguiente falta de poder hacer frente a los futuros pagos de la misma sin subidas de impuestos o reducción de sus infraestructuras de coste. Ahora, la justificación de la quiebra, dejarán de tenerlo el despilfarro, la corrupción o el Brexit, el único culpable es el Covid, ya que no puede defenderse de dichas acusaciones.

Boris Johnson presentó dos proyectos de ley que violan los acuerdos del Brexit

Y como no podía faltar la tercera pista, nos encontramos con la más estrambótica de las mismas, donde los hermanos Marx no podrían superarla. Es la pista donde comentarios incongruentes de los presidentes populares de Latinoamérica han pasado a ser una anécdota divertida, para dejar paso a declaraciones de presidentes dando pésames de terroristas; o anuncios de Premios Nobeles de la Paz que se muestran directamente racistas y apoyan la libertad de portar y el uso de las armas. Cuando la sociedad es capaz de quedarse impávida antes este tipo de hechos, empiezo a considerar que algo muy grave le pasa a la sociedad, no a nuestros dirigentes, sino a la sociedad que no es capaz de levantarse y gritar un ¡¡BASTA YA!!

Donald Trump nominado a Premio Nobel de la Paz

Hablando con genetistas, estos me aclaraban, que hoy en día es fácil identificar el Covid en cuestión de minutos o incluso menos; que la genética puede determinar que tipo de individuos pueden ser asintomáticos, presintomáticos, enfermos leves, o graves, es decir, que se podría aislar a aquellos que pudieran estar más gravemente expuestos, y se podría identificar los focos de contagio de forma certera y rápida.

Por otro lado, si atendemos al número de muertes y la declinación de la curva de defunciones en muchos países, el Covid sigue siendo un problema, pero comparativamente con otras enfermedades mortales del planeta, no ocupa ninguno de los diez primeros puestos, con lo que el interés y la atención que se la ha concentrado está fuera de toda lógica.

La sociedad montenegrina y el país, en general, me han mostrado otra forma de convivir con la enfermedad, otra forma en la que la sociedad no ha perdido la esencia de lo que debe ser, la apuesta por un futuro certero y las ganas de seguir viviendo, en definitiva. Un país, que me recuerda a los mejores tiempos de la construcción en los países occidentales, un país, que con todas sus falencias no desfallece y busca salir adelante, en definitiva, una sociedad y unos gobiernos que han intentado buscar un orden, no un nuevo orden, pero seguir adelante con su día a día, en post del futuro de sus generaciones.

Miro desde aquí a Europa y a todo Occidente, y percibo desconcierto, descontrol, pánico, escepticismo, pesimismo, y un sinfín de calificativos negativos que abocan a cualquier especie social a su desaparición. Darse la mano es un delito, abrazarse un crimen, reunirse una trasgresión, trabajar un peligro, …, elementos que en ciertas culturas podrían ser normales, en las sociedades occidentales solo servirán para destruir el modelo y la esencia de lo que eran y el futuro de las generaciones venideras.

El número de muertes por Covid es elevado, y hay que velarlos, pero hay más mortandad por otras enfermedades y actividades. Y lo peor de todo es que lo que vamos a dejar después del Covid es una sociedad tan destruida que el número de muertes por terceras causas, hoy insignificantes, pueden ser mucho más elevadas que las que está provocando esta supuesta pandemia.

Los gobiernos tienen que decidir, asumir sus responsabilidades reales en la crisis financiera mundial, frenar a los gobiernos terroristas del Brexit, repudiar y condenar exaltaciones racistas y nacionalistas infundadas, asumir decisiones en cuanto a la pandemia, dar respuestas al futuro de los países y marcar un camino por el que marchar; o dejar paso a aquellos que puedan responder a todos los interrogantes que la sociedad tiene en este momento y que se multiplican exponencialmente cada día. Nunca alimentaré o apoyaré a los conspiranoicos, pero si que va siendo tiempo que la sociedad en general grite al unísono ¡¡Basta ya!!