BLACK LIVES MATTER, EL ESCLAVISMO, Y EL TRANSFONDO GEOESTRATÉGICO

Cuando aparecen movimientos de revolución en Hong Kong, cuando aparecen movimientos sociales en Latinoamérica, o cuando aparecen movimientos como Black Lives Matter, y todos enarbolando banderas impropias de sus reclamaciones, detrás de todo ello, no hay una finalidad de consciencia social real, de educación social, sino unas pretensiones de desestabilización de los equilibrios sociales, donde todos, son culpables y ninguno inocente, pero que terminan generando un mayor problema económico en uno de los peores momentos socio-económicos del mundo. Sólo recordar que estamos a punto de perder más de 20 años de avances socio-económicos y que la estimación puede llegar a que los últimos 40 años no hayan servido para nada.

Pero vamos a intentar profundizar en uno de esos movimientos y la realidad inmoral que hay detrás de todo ello.

Ahora que se ha puesto de moda, de nuevo, el asunto de la discriminación racial en EUA y que ha servido a muchos grupos para apoderarse del grito en contra del racismo, es momento de evaluar la verdadera realidad del racismo y las mentiras políticas totalmente interesadas que ayudan a ciertos movimientos políticos a enarbolar banderas a las que no tienen derecho.

Hoy en día, en el siglo XXI, sigue existiendo esclavismo, y sigue existiendo la hipocresía de los que sabiendo que existe, la niegan o la omiten. Y hablo de esclavismo y no de racismo.

Hay que comenzar por identificar un hecho que a muchos puede molestar, y es que el esclavismo ni es cuestión de hace 500 años, ni es exclusividad de los africanos su padecimiento. De hecho, si alguien se parara a evaluar el genocidio de esclavos a lo largo de la historia, no sólo antigua, sino reciente, el mayor número de víctimas no han sido los africanos, sino los asiáticos, seguidos de los indoeuropeos y por último los africanos. Con lo que despertamos un elemento que puede molestar a muchas personas, pero que es una realidad y es que los africanos no son las únicas víctimas de tan atroz sistema.

Otro elemento curioso es el de género, a diferencia de lo que se pueda pensar el volumen de esclavos masculinos ha sido superior a lo largo de la historia que el de mujeres, y que en la trata de esclavos sexuales a nivel mundial ha habido victimas por igual en ambos géneros, si bien, en el último siglo, sí que la trata de mujeres por cuestiones sexuales ha sido superior.

Cabe anotar que, al final del artículo entrego algo más de información sobre el asunto, y sobre cuestiones muchas veces desconocidas para todos, nos centraremos en el concepto de esclavismo moderno. El derecho internacional considera la esclavitud, simplificando un poco, la explotación laboral de una persona a la que se le priva de sus libertades y sus derechos como trabajador y a la comercialización de estos, eliminando la capacidad de su libertad. Esta definición, que data de 1956, complementado a la preliminar de 1926 por la Sociedad de las Naciones sigue siendo una quimera en muchos países que de una forma totalmente intencionada evitan analizar estas prácticas en sus países.

Fuente: globalslaveryindex.org

Así, las caravanas de esclavos africanos siguen siendo algo normal con destino a Oriente Medio, el uso de niños soldado y las niñas como prostitutas de estos mismos, es otra práctica muy difundida en África, pero sorprendentemente, siguen siendo una minoría si lo comparamos con el esclavismo asiático. Países como Corea del Norte lo tienen institucionalizado y es el propio gobierno el que realiza la práctica, enviando miles de trabajadores a China, Mongolia y Oriente Medio en condiciones infrahumanas y siendo el estado el único beneficiario de los fondos, dado que se ha demostrado que los trabajadores apenas cobran el honorario mínimo e incluso muchos no llegan ni a cobrarlo; China, India y Filipinas son países que miran hacia otro lado en este tipo de prácticas dejando que miles de sus conciudadanos y conciudadanas terminen siendo explotados en Oriente Medio y África en condiciones infrahumanas, maltratados e incluso como esclavas o esclavos sexuales, llegando muchos a perder la vida. Vuelve a ser el continente asiático el más malparado ante esta situación.

Pero si alguien considera que está libre de culpa o esclavismo se equivoca. La trata de personas, y no hablo de la prostitución que es algo ya muy conocido, entra cada año en Occidente a través del flujo de chinos exportados por las mafias chinas, no muy ajenas al propio estado y que terminan diseminándose por todos los países en calidad de propietarios o trabajadores de bares, restaurantes y demás negocios. Y es que esos teóricos trabajadores o empresarios, en la realidad no tienen más derecho que obedecer las normativas impuestas por China y asumir las obligaciones a las que son sometidos. Ese esclavismo está siendo aceptado por todos los países, dado que el conocimiento piramidal de las estructuras de negocio que desarrollan dichas mafias es conocido por todos, y aceptado bajo el teórico criterio de que se pagan oficialmente todos los impuestos salariales, pero la realidad es que estos negocios viven en su mayoría del fraude impositivo a través de importaciones ilícitas o falsamente valoradas; del tráfico humano, dado que los trabajadores llegan en su mayoría subordinados al bienestar de sus familias en China y si bien pueden ir evolucionando sus condiciones, no se respetan las mínimas normas laborales impuestas en Occidente.

La muerte de muchos de estos trabajadores no queda ni registrada en los distintos países, ni investigada por los gobiernos, lo que lleva a una complicidad silenciosa de los mismos. Las organizaciones como Black Lives Matter sólo sirven para crear humo y que unos pocos se beneficien de todo este negocio, creando nuevos radicalismos raciales que intentan pasar inadvertidos, dado que tras esas siglas existe un pensamiento racial en contra de los blancos, hispanos y asiáticos, no diferenciándose en absoluto de organizaciones tan extremas como los nazis o el KKK. Esta organización, financiada por China busca contrarrestar la desestabilización que el gobierno americano genera en Hong Kong, pero lejos de jugar con los derechos de las personas, se está jugando con el futuro de las mismas y con la capacidad de convivencia de las razas.

El ataque absurdo contra símbolos patrios, o contra personajes que defendieron los derechos de los más débiles, como Fray Bartolomé de las Casas, lo único que demuestra es el objetivo de romper las bases históricas en las que se asientan los países. Desconocer la historia o atacarla es la mejor estrategia para romper los vínculos de la sociedad con sus países, y en ello BLM, está comenzando a conseguirlo, la herida generada por este movimiento anarquista pro-chino dejará una honda huella que la sociedad americana no va a tener capacidad de volver a cerrar. BLM se ha transformado en el Nerón del Imperio Americano.

UN POCO DE HISTORIA PARA CONOCER MÁS

Esclavismo existe desde hace más de 30.000 años, y curiosamente, y contra lo que se pone en los libros, uno de los imperios con menor número de esclavos fue Egipto, mientras que Roma y los distintos imperios chinos, mongoles y de la región del Indo fueron los que mantuvieron un volumen de esclavos muy por encima de la media histórica de los que después vinieron.

Es también curioso que el esclavismo africano, existiendo durante toda la historia, explotara en número de seres humanos o víctimas a partir del descubrimiento de América. Esto fue debido a la mejora nutricional producida por el maíz, proveniente del continente americano, desconocido para el 50% de la humanidad, provocó una explosión demográfica que contribuyó a que las distintas etnias africanas chocaran entre sí y se fomentara un mayor flujo de esclavos, existente históricamente con Oriente Medio y el Norte de África y Europa, y fuera aprovechado por los estados occidentales para dar una solución a un problema económico en América.

Cabe destacar, y existen muchos estudios, pero quien lo resalta muy bien es el periodista e investigador Charles C. Mann, que la esclavitud en América fue el último recurso ante el incapacidad o intolerancia a ciertos climas de los peones europeos, normalmente mucho más productivos y también explotados, aunque fueran remunerados, pues es conocido por todos que el uso de mano esclava era más costoso y menos rentable, de ahí que en el norte de los estados americanos, con climas menos severos y exentos de enfermedades tropicales como la malaria o la fiebre amarilla, la esclavitud fuera abolida antes que en el sur.

Pero esos peones blancos, no eran menos esclavos que los afroamericanos dado que tenían contratos que les impedían dejar a sus contratadores durante periodos de muchos años, sin reglas que impidiesen el abuso por parte de los teóricos empresarios y con una remuneración ínfima.

Es además curioso, que la trata de africanos en Europa era vista con desprecio y los mercaderes de esclavos evitaban ser conocidos con el objeto de no ser rechazados por la sociedad europea. Un ejemplo son los comerciantes catalanes con América, que ante la prohibición del comercio de otros productos se dedicaron a la trata de esclavos, pero a la hora de registrar sus operaciones en ultramar a la llegada a los puertos catalanes, la mercancía era redefinida como “Café” o “Cacao”, y así lo reflejan todos los informes que los curiosos quieran investigar en los cientos de informes portuarios que hay en todos los pueblos de la costa Brava.

El desprecio por la esclavitud en Europa era de tal nivel que ya a mediados del siglo XVI, fue la corona española la primera en pautar los derechos y libertades, no sólo de los indígenas americanos, sino de los primeros africanos que empezaron a acompañar a los expedicionarios, creando en los siguientes dos siglos normativas adicionales como el derecho de vientre, la prohibición de los maltratos, etc., que evidentemente, y como humanos, la sociedad del momento en el continente americano desoiría en más de una ocasión, pero que refleja esa doble ideología, moral, o como queramos llamarla.

Pero la esclavitud se iniciaba entre las distintas etnias africanas, lo que implica que en el ser humano existe en sí mismo ese menosprecio hacia lo distinto, hacia lo desconocido, etc. Esclavos existían en el continente americano, antes de la llegada del europeo, esclavos existían en Oriente Medio y Asia antes del inicio de las rutas de esclavos africanos. Los Numibios esclavizaban a sus iguales y se los vendían a los Romanos, y así ha sido toda la historia. Los Romanos esclavizaban a todos los pueblos del norte, y los vikingos recorrieron las islas británicas y las costas del mediterráneo esclavizando a todo el que se encontraban; los árabes esclavizaban a los cristianos y viceversa, en definitiva, la raza humana tiene esa tendencia a repetir y reconstruir las peores atrocidades que se pueden dar en el reino animal y que ninguna otra especie realiza.

Con ello, no se justifica nada, pero se identifica que el problema no es innato de los blancos, o de los negros, o de los amarillos, o de cualquier color que queramos pintar, el problema radica en la educación. Porque es bien sabido que, si no existieran otras razas en un país, entre los propios de la raza existirían abusos que rebautizaríamos de clases o de castas, pero que al fin y al cabo es exactamente el mismo criterio.

La única solución está en la educación de la sociedad para entender que nadie está por encima de nadie y que somos una especie, no somos razas. Además, sería importante que en los organismos de seguridad nacional de los países se estableciera una formación de grado o de ciclo para poder formar a los miembros de esos cuerpos y concienciarlos. La formación no puede ser de meses, tiene que ser de años, y se han de incorporar además del conocimiento de leyes e idiomas todo aquello que sirva para erradicar el desconocimiento cultural, racial, religioso, etc. Cuando ser un agente de la seguridad signifique tener una formación en aptitudes sociales, técnicas y no sólo físicas, tendremos posiblemente, la capacidad de tener una sociedad mucho más justa, si bien, siempre faltará el compromiso de la cabeza de los estados por erradicar lo que hoy en día, aún, se permite.