EL BITCOIN, EL PRIMER TSUNAMI FINANCIERO DEL 2021

En artículos anteriores he alertado de la piramidal digital que son las criptomonedas, de la inviabilidad futura de las mismas y del riesgo para el inversor en este tipo de productos, pero cuando el inversor pasa a ser el gran capital y en medio de una crisis financiera inigualable históricamente, el riesgo de quiebra inmediata de la piramidal está asegurado.

Aunque se ha intentado equiparar la nueva política de las Monedas Digitales de los Bancos Centrales (CBDC) a un posible éxito del modelo de las criptomonedas, lejos de ser un éxito, nos anunciaba el futuro desenlace de las criptomonedas, de su desaparición ante un mayor control del sistema de transacciones monetarias internacionales. Pero este anuncio de Septiembre del año pasado, que se hará realidad en breve y del que hablaré en el futuro de sus consecuencias inmediatas, sólo anunciaba el principio del fin de las criptomonedas.

Desde el anuncio, las criptomonedas más conocidas simplemente han crecido y se han revalorizado, lo que indicaría mi posible error en la apreciación, pero si analizamos dicha revalorización nos damos cuenta de que realmente estamos en el desenlace del fin de las criptomonedas.

Como ha ocurrido en otras ocasiones, como con las .com, las inmobiliarias, etc., todos los fanáticos del antisistema económico-financiero interpretan cada producto como un elemento que rompe con las normas básicas de la economía, pero al final, todos esos productos terminaron denominándose “burbujas”, cuando el verdadero nombre era “piramidal financiera”. Ahora estamos ante la implosión de la siguiente “burbuja” o realmente la primera “piramidal digital”.

El crecimiento del bitcoin se ha debido a la intrusión de un elemento, aunque atractivo a primera vista, mortal de necesidad en la realidad, los grandes magnates de la economía real y de futuro. La entrada de los grandes visionarios empresariales de la economía de futuro no responde a una apuesta por un producto con pies de barro, sino a la necesidad de abordar un problema urgente de financiación que la economía real tiene en este momento, ya sea por resultados mediocres, no esperados, o por la necesidad de mayor liquidez para absorber mayor cuota de mercado. Estos grandes inversores, en otros tiempos llamados “tiburones” suponen a primera vista una apreciación del valor bitcoin y, con ello, la rápida reubicación de fondos de minoristas en esta teórica apuesta de los visionarios por un producto “de futuro”. A ese mismo destino irán gran parte de los fondos irregulares que circulan por el planeta, buscando un teórico blanqueo y resguardo de los fondos para futuro, haciendo que “este producto” se revalorice aún más.

Pero lejos de la realidad, la baja solidez estructural de dichas monedas, incluida el bitcoin, supone, ante la decisión de desinvertir de uno de los grandes visionarios actuales, en un momento determinado y de forma rápida, la quiebra del sistema, al encontrarse ante la posible desinversión del que no quiere perder sus fondos. Lo que en el mercado real supondría un crack bursátil, pero con inversiones sobre economía real, en el mercado de las criptomonedas los inversores grandes y pequeños que no hayan salido a tiempo se encontrarán con una apuesta sobre algo inconsistente, sin valor alguno, ni sustento financiero que permita una recuperación a futuro, como ya sucedió con las .com.

Así pues, la entrada de estos grandes inversores, más que ser una gran noticia, sólo nos augura el desenlace de ese fin anunciado desde la aparición de las CBDC. Y lamentablemente, el gran perjudicado, fuera del inversor que busca blanquear sus fondos, será, como siempre, el pequeño inversor que se ilusionó por intentar hacer un pequeño patrimonio en medio de la peor pandemia financiera de todos los tiempos.

Mi recomendación para el pequeño inversor es la desinversión inmediata, ahora que aún tiene un valor fuerte, que el gran capital sea el que asuma el riesgo de ganar el último euro o dólar en esa piramidal.