EL CORONAVIRUS, LA SALVACIÓN DEL DÓLAR

Quien nos iba a decir que un virus pandémico podría cambiar las estructuras financieras de tal manera que, hasta lo insalvable, hace apenas tres meses, se transformaría en salvable. El dólar, encontró en la pandemia su justificación para alterar las normas de conducta financiera.

Para poder entender de lo que estamos hablando, solo identificaremos ciertas situaciones que durante el año 2019 se fueron confabulando contra la moneda de referencia mundial. Todo el mercado conoce la precaria situación de la moneda que rige los mercados internaciones, todos reconocen la situación de mantenerla en esa posición privilegiada a costa de cualquier precio. Pero durante el pasado año se comenzaron a identificar ciertas actuaciones, en materia de gestión de dicha moneda, que podrían poner en una situación de alta debilidad a las relaciones del gobierno de los Estados Unidos con algunos de sus recientes nuevos amigos.

Es sabido en el mundo político que las ayudas económicas de unos países a otros son los mejores fundamentos para reparar heridas abiertas y buscar el resurgimiento de las buenas relaciones entre los países. Este tipo de políticas han sido continuamente gestionadas tanto por Estados Unidos como por Rusia y China, si bien, cada uno en su modo y forma particular.

Durante el año 2019, se dieron descubrieron ciertas anomalías en la gestión de la fabricación de la moneda americana y su gestión a la hora de sus envíos a terceros países con los que pretendían volver a mantener buenas relaciones.

El mercado, por primera vez, identificó la duplicidad o incluso triplicidad de la producción de ciertas series de la moneda más importante del mundo. Curiosamente, surgió de forma fortuita y desafortunada, pero puso en alerta al gobierno americano para intentar paliar que esa política llevada a cabo dentro de los soportes financieros a terceros países no se transformara en un problema realmente serio e irreparable.

En medio de esa crisis, y llegando informes de movimientos de los fondos entregados por el gobierno americano a terceros países, aterrizó como llovida del cielo la llamada pandemia del coronavirus y con ello la recomendación del uso de los pagos digitales en lugar del uso de la moneda.

Algo que para el público en general no informa de nada, más que de un mayor control de nuestros gastos y movimientos por parte de los gobiernos; para el dólar supone la salvación de sus relaciones internacionales, al poder transformar todo ese volumen de fondos existentes en gran parte del mundo en moneda digital seriada, en este caso, de forma correcta. Más aún, ayudará a que el gobierno americano pueda identificar todos los movimientos de moneda propia en las transacciones irregulares con países como Irán, Corea del Norte, Venezuela o Cuba y otros pseudo-enemigos a los que mantiene con restricciones económicas.

Más aún, los países que se han mantenido con sus propias monedas, en muchos casos, y ante la crisis surgida de esta pandemia pueden terminar decidiendo anexarse a monedas más fuertes como el dólar, euro, libra, yen o yuan, de manera que el control del flujo económico mundial a través de las criptomonedas, en lugar de transformarse en un librecambismo como pretendían los creadores de las primeras versiones, se transformarán en un control más férreo de las economías mundiales y de sus fiscalidades.

La criptomoneda no sólo podrá identificar a su tenedor, sino la trazabilidad de toda su operativa y justificación cambiaria, lo que permitirá a los gobiernos un mayor control digital de toda la economía global, haciendo desaparecer casi de forma inmediata todo lo referente a paraísos fiscales. El que considere que mover criptomoneda es más sencillo, debe entender que los sistemas digitales pueden identificar de forma inmediata la desaparición y aparición de las mismas entre unos puntos y otros del planeta y sus cambios de propietario, haciendo que el control sea mucho más efectivo e intuitivo.

A los libertarios financieros se les acaba la utópica ilusión de un mundo sin controles. A los Estados Unidos se les ha aparecido la luz al final del túnel con la solución de todos los problemas que se pretendían ir solucionando en los próximos años. De forma rápida y efectiva, van a poder volver a controlar inmediatamente donde están sus recursos y quienes son sus tenedores, como solventar los potenciales problemas diplomáticos, y como volver a tener una economía global transparente, o al menos con la transparencia que ellos deseen.