EL FUTURO DE ALVIN TOFFLER HA LLEGADO PARA QUEDARSE

En los años ‘80s uno de los grandes hombres de la economía, Alvin Toffler, autor de Third Wave, definía los nuevos modelos económicos que se impondrían en el siguiente siglo, y por ende, eso nos llevaría a cambios sociales, políticos y culturales. Alvin Toffler imponía un periodo de caos o reorganización denominado periodo de revoluciones que se han identificado con las distintas crisis y los nuevos modelos de conflictos y cambios mundiales.

Los cambios, vistos desde el punto de vista de los especialistas económicos y financieros, estaban siendo algo lentos. Esta pandemia mundial ha servido para que las estructuras, que se tenían que ajustar, se hagan ahora por la vía rápida, y a la salida de la misma nos encontraremos con un mundo totalmente distinto.

Algunos expertos hablan de los modelos asiáticos a nivel de comportamiento social como los modelos de futuro a implantar en las sociedades occidentales, estos son los elementos que faltaban para poder disponer de una sociedad mucho más regulada. Para ello, la pieza más importante de la que se necesitaba disponer era la gestión de los datos, la información, el nuevo valor mundial que sustituye al elemento petróleo como base de la economía.

Las leyes de control y seguimiento social, que en las sociedades occidentales sería absolutamente inviable de imponer en otros tiempos, ahora, en estos días, se ha ido imponiendo, y sorprendentemente ha sido bien aceptada por todas las sociedades, en post del bien de la misma sociedad. El cambio social se impone de forma automática, el modelo social cambia, y los modelos de clases se alteran. Pasamos a un modelo basado en la información, donde se impondrán las clases registradas, las no registradas y las liberadas del registro.

Desde el punto de vista de los modelos políticos y de estado, la crisis pandémica solo ha servido para demostrar los modelos inviables como el europeísmo, que desde la época de los romanos se demostró inviable ante dos modelos culturales totalmente distintos, el Humanismo latino y el Economismo o Liberalismo anglo-germánico. Hoy el Brexit, ya no es noticia, sino lo que ocurrirá con el resto de la Europa divida Dividida, incluso, más que después de la Segunda Guerra Mundial. La capacidad de los imperios de nuestro tiempo de hacer y deshacer sin que con ello sufran repercusiones, muy al contrario, que salgan reforzados, como es la propia pandemia propagada por uno de ellos, muestra el debilitamiento de la sociedad europea respecto a los grandes imperios continentales de Asia y América que ya por el siglo VII al X existían y marcaban nuestros futuros.

Desde el punto de vista económico solo cabe identificar varios elementos clave de los tres imperios más influyentes en este momento, el control de la producción y los servicios vuelve a recaer en Asia, en China, específicamente; el control del petróleo desde el punto de vista de política internacional ha pasado a estar controlado totalmente por Rusia; mientras que Estados Unidos aboga más por el futuro de la explotación de los nuevos recursos minerales que controla políticamente, mediante gobiernos satélites, en otros países, y para terminar, con el expansionismo territorial fuera incluso de las fronteras planetarias, otorgándose en medio de esta crisis, y de forma unilateral, el control de la explotación de los recursos de la luna.

Como era de esperar, y para terminar de identificar los cambios políticos, si en 1939 la Sociedad de las Naciones no era más que un circo de varias pistas, hoy, las Naciones Unidas, no son mucho más. La propia OMS ha sido la plataforma de comunicación del psico-terrorismo, ofreciendo a la sociedad una imagen de una pandemia inexistente. Cuando decimos inexistente es siempre hablando dentro de los parámetros de definición de pandemia global que las propias Naciones Unidas tenían como definición y en las que esta epidemia no puede ser identificada como tal. Eso es así a no ser que los gobiernos de los países hayan mentido descaradamente sobre el verdadero impacto de la pandemia y los muertos en lugar de por miles, hoy ya, haya que contarlos por millones. Pero algo es seguro, el cambio de comportamiento de la sociedad ha sido impuesto a nivel mundial por decreto y sin informar de la realidad, sea cual fuere.

La economía que nos encontraremos al finalizar esta crisis es un modelo totalmente distinto. Esta pandemia ha servido para la imposición del sistema financiero virtual, la desaparición paulatina de las monedas y con ello la salvación de una de las monedas que podría haber arrastrado a todas las economías mundiales, el dólar, pero eso será discusión de mi próximo artículo, no de éste.

Países como España o Italia tendrán que reinventarse o volver a morir inmersos en su crisis de identidad existencial como ya ocurrió entre los siglos VII y X. La muerte de la economía turística enviará la economía española y su PIB a parámetros del franquismo, mientras que la industria italiana se verá afectada por una hegemónica China que ha ocupado su lugar mientras Italia dormía en sus casas. Los modelos de desplazamiento van a cambiar, a limitarse y a controlarse, lejos quedarán los controles que se hacían a los viajeros hacia los Estados Unidos, pues cualquier movimiento futuro irá limitado y controlado por todo tipo de exigencias, los visados volverán a imponerse, pero desde un modelo distinto, el visado sanitario que ayudará a los gobiernos a limitar la movilidad global. Y si algún lector se extraña, que piense en como puede ver hoy un europeo, por ejemplo, a un asiático, pues queda claro que no distinguen chinos de japones o coreanos. Hasta los ancianos hacia los niños han pasado a tener un comportamiento cultural totalmente distinto, entonces, imagínese cuando hablamos de razas o extranjeros. La sociedad y su cultura han sido violadas de tal manera que la psicosis terminará por cambiar nuestros hábitos y costumbres afectando entre otros elementos al turismo como lo entendíamos. El desplazamiento será virtual, e incluso, y superando a las películas de ficción, nos aproximaremos a las interrelaciones virtuales, es decir, a que la Información controlará todas nuestras vidas, y esto no es una película de ficción.

Para llevar todo a cabo, la infraestructura ya estaba ahí, las identificaciones digitales y los pasaportes de todos los ciudadanos del mundo eran ya digitales, tan solo faltaba el que la sociedad aceptara que sus datos, hasta los más íntimos como es la salud y su propio ADN, pudieran estar controlados por los estados, para que estos permitan una cierta libertad de movilidad y de gestión.

Cuando nos levantemos de esta Hibernación, de este letargo, nos enfrentaremos a la nueva Era descrita por Alvin Toffler, y que él mismo no alcanzó a describir en toda su dimensión. Estamos a punto de salir del caos y adentrarnos en nuestro futuro, y lo más dramático es que nadie nos ha preparado psicológicamente para ello, pero lo han decidido por nosotros.