LA CORRECCIÓN DEL SISTEMA FINANCIERO

En medio del caos del coronavirus, el mundo financiero ha encontrado su justificación ante la necesidad imperiosa que tenía para iniciar la crisis más importante de todos los tiempos.

Si anteriormente, esta empresa había advertido de la llegada de la crisis financiera, una crisis totalmente distinta a la que el mundo tenía en cuenta, hoy podemos decir que la crisis ya está aquí.

La crisis financiera, como ya dijimos, no tiene que ver con la cesta de la compra de una familia, sino que va mucho más arriba, es una crisis que afecta a los grupos o estructuras financieras mundiales. Es una crisis vinculada a dos aspectos distintos que no habían sido tratados hasta la fecha.

En primer lugar, nos encontramos con una posición dominante del petróleo, en un momento en el que dicho producto ha pasado, hace tiempo, a un segundo plano. El petróleo ya no es el elemento de referencia de la economía, y ello lleva a que su precio está totalmente fuera de mercado. Este valor se ha mantenido elevado gracias a los conflictos internacionales reales o sugeridos, y a la crisis de algunos países productores del mismo. Pero finalmente, y como hace tiempo tenía que haber sucedido, el valor petróleo ha comenzado a descender a sus valores finales que serán simplemente un tercio del valor actual. Durante este año el valor del petróleo descenderá por debajo de los 40 dólares, para fijarse en los próximos tres años en no más de 20 dólares, lo que supondrá la quiebra de muchas economías sostenidas sólo por este producto.

En segundo lugar, la repercusión de la desaparición del petróleo como valor económico. Esto supone un problema y un contratiempo para todas las economías mundiales, dado que el petróleo y su referencia al dólar suponía un bálsamo para la moneda más devaluada del mundo, el dólar. Si bien, algún idealista puede considerar que la caída del dólar sería un triunfo para el resto del mundo, la realidad del sistema financiero es que en la mayoría de los países, el dólar es el referente.

Una caída del dólar supone una afectación muy importante a los países más antagónicos a éste como son China o la propia Irán, verdaderos custodios de parte de las reservas de dólares. Supondría una crisis económica para economías como la Europea, ante la imposibilidad de seguir las devaluaciones de una moneda en caída libre como sería el dólar. En resumen, todos los países quedarían afectados, afectando de forma seria y directa a los habitantes de los mismos que se encontrarían con unos crecimientos del paro nunca imaginables en las economías modernas.

Es por ello, que ante la actual situación de crisis financiera, las justificaciones externas ayudan a paliar temporalmente un problema que no tiene una solución fácil. El generar nuevos referentes financieros y el poder consolidar el dólar como valor sobre los mismos, viene a ser una quimera, lo que supone un problema que los analistas aún están por determinar.

Hoy hay dos elementos a solucionar, como integrar el dólar en un sistema financiero mucho más sólido que ayude a no generar una crisis tan aguda que desemboque en problemas sociales y políticos como los que antecedieron a la II Guerra Mundial; y definir el nuevo Producto-Rey de la economía mundial. El primero puede ser más sencillo de solucionar, el segundo tiene repercusiones más profundas de lo que cualquier analista pueda intuir.