La historia interminable del Brexit

Nunca en la historia se había dilatado tanto la toma de decisión de una actuación o relación internacional entre bloques o estados. El Brexit está batiendo todos los récords posibles a nivel político, tanto en la defenestración de primeros ministros como en la caída económica de una de las mayores potencias económicas del mundo, y lo más anecdótico, todo empezó con una mentira, un castigo y ese «algo más» que sólo las superpotencias podrán un día identificarnos. El gran perdedor, Europa.

No vamos a entrar a rememorar todo el proceso, que ya ha sido ampliamente explicado, tan sólo quiero lanzar al aire unas preguntas que cada día me hago ante la palabra Brexit:

¿POR QUÉ DESAPARECIERON DEL ÁMBITO POLÍTICO LOS QUE IMPULSARON EL BREXIT?

¿PORQUÉ HASTA LOS MÁS RADICALES, SIMPLEMENTE, NO ROMPEN LAS RELACIONES?

Hace tiempo que aposté a que el Brexit no se llevaría a cabo, si bien, nos va a dejar unas heridas difíciles de curar. Y es que ni el Reino Unido ha salido beneficiado de todo este conflicto, termine como termine, ni Europa será lo que se quería ser después de este proceso que algunos podrían definir como un «coitus interruptus».

El Reino Unido, va a salir más separado que nunca, con movimientos independentistas cada vez más consolidados ante un gobierno central que ha mostrado todas sus debilidades, sus afiliaciones pro-americanas, e incluso, sus afiliaciones pro-rusas. El pueblo inglés, está desengañado por primera vez, desde las grandes crisis de Cromwell con los gobiernos que se suceden y su incapacidad para tomar decisiones, mientras la sanidad se hunde, faltan medicamentos al mejor estilo Venezolano, la inmigración no cesa, y el paro aumenta, así como la salida de fondos de sus bancos.

La Unión Europea, a mostrado mejor que nunca la verdadera desunión, la imposibilidad de mostrar una sola vía de negociación, la incapacidad para sacar todo el provecho en las negociaciones o recuperar lo que realmente se exige a una Unión, y es que, o se está dentro o se está fuera, pero no se puede estar cada día entrando y saliendo como niños en el recreo. La Unión Europea ha mostrado quien manda al perderse el equilibrio que suponía el Reino Unido dentro de la Unión, debilitando la política de Unidad y balance dentro de un continente tan heterogéneo. Es curioso, que si la Unión Europea pierde a uno de sus principales socios, el idioma de este siga siendo el predominante en todas las instituciones de la misma. Esa incoherencia nos muestra la importante necesidad que todos tenemos de todos.

Se le da una prorroga más a esta historia donde sólo hay unos vencedores y el resto somos los vencidos, las dos potencias entre las que la Unión Europea se encuentra, son las grandes triunfadoras, al sacar del tablero de ajedrez a un oponente incómodo que en las últimas décadas no se había decantado por un lado o por el otro, sino por la razón y la lógica. Fuera la UE y UK del tablero, Oriente Medio se ha transformado en una partida de ajedrez donde los antiguos imperios europeos han dejado de tener influencia; el conflicto de Ucrania y de otros países interesados en verse como socios europeos ha pasado a ser un reparto de cromos con los países Latinoamericanos donde la influencia de ambas potencias estaba minando a la otra, y mientras Europa atendiendo a la sinrazón del Brexit.

Y ¿como terminará? Pues de la única forma lógica que debe terminar, con un cambio de gobierno en el Reino Unido que llamará a sus conciudadanos a una nueva votación y que hará que el Brexit pase al olvido como una anécdota que nunca debió existir, y no a la historia, ya que para eso los británicos son especialistas, y de los fracasos, mejor borrarlos. Pero tanto en el Reino Unido como en Europa las heridas no cicatrizarán correctamente, y a medio plazo vamos a tener que ver otros grandes cambios, y no exactamente para bien.

Como uno de los líderes del Brexit dijo: «yo me retiro, ya hice mi trabajo»; a lo que habría que añadir que lo hizo demasiado bien y algún día sabremos bajo las órdenes de quién hizo ese trabajo.