LA V ASEMÉTRICA DE LA CRISIS SERÁ UNA U – AMERICA (Parte 2.1 ESTADOS UNIDOS)

Si existe un norte y un sur en Europa, este concepto es mucho más acentuado cuando hablamos del continente americano. Tenemos que hablar de un norte y un sur que no corresponde a elementos geográficos. Aquí el Sur engloba a todas las economías latinas versus la economía de los Estados Unidos que funciona y responde de forma totalmente distinta.

Si alguien ha sabido siempre salir de una crisis socio-económica de forma victoriosa, esos son los Estados Unidos. Hay que reconocer, que si bien, su economía no es competitiva respecto al resto de las economías del mundo, al ser estas últimas mucho más beligerantes y agresivas, y con una mayor injerencia de los estados, el conocimiento y la planificación histórica de todas las posibles soluciones, la simulación de escenarios y la toma de decisiones antisociales o poco éticas por parte del gobierno americano, le han permitido, siempre, salir victorioso y totalmente apoyado por sus ciudadanos.

La economía de los Estados Unidos y su recuperación de la crisis no dependerá de la desescalada del confinamiento, no dependerá de los flujos asimétricos de sus estados sino de las decisiones federales que el gobierno de Trump asuma tras las elecciones. La crisis en Estados Unidos se alargará hasta la finalización de las elecciones, y sólo en ese momento se tomarán decisiones que repercutirán sobre el resto de las economías mundiales, ya sea para bien o para mal.

Estados Unidos es un gigante herido, pero no de muerte, la crisis de la pandemia no fue más que un elemento, inicialmente ajeno a ellos, pero con el ataque económico de China al corazón de la economía americana, su particular Pearl Harbor moderno, ha hecho que este gigante despierte y comience a planificar su respuesta, respuesta que no puede tomar hasta las elecciones y hasta que evalúe los daños en su segundo ejercito más poderoso del mundo, su economía. El Gigante Chino le ha golpeado en el nivel de flotación de su economía, y necesita evaluar los daños antes de comenzar a tomar decisiones, pero si algo tiene más claro, que el resto del mundo es que China tiene que pagar de forma directa o indirecta esa factura.

La recuperación de Estados Unidos, siguiendo su propio manual vendrá de la mano de dos acciones paralelas, la corrección de la intromisión del Gigante Chino en su economía y su recuperación a través de injerencias bélicas en contra del Dragón. No es la primera vez que el PIB del Gigante americano se ve comprometido, pero el manual de solución tiene claro el proceso de recuperación y las decisiones a tener que ser tomadas.

Las acciones bélicas del llamado Imperio Americano, a diferencia del Imperio Romano, llevan como misión el volver a arrancar el motor económico del país, no el obtener beneficios del expolio expansivo como hacían los Romanos. Estados Unidos en todos los conflictos en los que ha intervenido ha obtenido grandes rendimientos económicos al ayudar de forma indirecta a poner en marcha su economía y trasladar, posteriormente, la factura de esa ayuda a los países donde a intervenido.

Bien es sabido que, los Estados Unidos no enfrentarán al Gigante Chino de forma directa, pero también es sabido por China que su responsabilidad sobre el agente COVID, ya sea intencionado o no, supone una respuesta contundente que alguno de sus aliados más incómodos para el Gigante Americano va a tener que pagar. Es por ello, que su desvinculación de las políticas del gobierno de Corea del Norte, de Venezuela y de alguno más, vienen sujetos a no tener un conflicto tan directo entre los dos Gigantes, este será el pago a su imprudencia.

Un pago que por otro lado es muy económico, ya que su entrada en las economías occidentales ha sido un hecho y la pérdida de control de alguno de sus vecinos, ahora, incluso, incómodos para el mismo China, no le van a suponer un problema grave. Así, el Gigante Americano podrá justificarse ante sus electores; y la maquinaria económica China habrá conseguido su pretendida expansión económica, al menos, parcialmente.

Como siempre, en la brecha de la nueva Guerra Fría estará como moneda de cambio Europa. Dos gigantes extracontinentales negociando con los restos del continente “viejo” como siempre hemos pretendido denominarnos.

Estados Unidos, del conflicto y con la política Monroe de protección de su economía saldrá reforzado y con la seguridad de un mayor control sobre su continente y los países del sur.