LA V ASEMÉTRICA DE LA CRISIS SERÁ UNA U – AMERICA (Parte 2.2 LATINOAMERICA)

La pretendida ideología de los nacionalismos americanos gestionada hábilmente por las culturas anglosajonas ha ayudado a no ver la perspectiva socioeconómica de dicho impacto. La independencia de los países latinoamericanos les supuso a dichos territorios la mayor crisis económica y endeudamiento de sus arcas y con ello, el empobrecimiento de una de las sociedades más ricas del momento, pero eso es algo que nunca se evaluó.

La crisis provocada por la pandemia tiene la perspectiva de generar de nuevo, en la mente de dichas sociedades el mismo espíritu nacionalista con el fin de acallar las realidades sociales a las que se van a ver sometidos.

Las políticas adoptadas en los países latinoamericanos, ha sido fiel reflejo de las asumidas en Europa, pero con ciertas componentes que no se han tenido en cuenta. La sociedad europea cuanta con estructuras de apoyo social que, si bien se han visto altamente comprometidas, han podido asumir una parte de la componente crisis social que dichas decisiones de confinamiento han provocado. Esta componente, tan importante, no está consolidada en ninguno de los países latinoamericanos, más acostumbrados a emular los sistemas de su vecino del norte y seguir políticas menos sociales. Pero a diferencia de su vecino del norte, los países latinoamericanos tienen una cultura social menos beligerante, una incapacidad real para acometer decisiones como las de su vecino, y unos problemas socioeconómicos que no pueden asumir sin la ayuda de sus aliados occidentales, ya sea por la injerencia de Estados Unidos en alguno de ellos, como Costa Rica, o por las inversiones económicas de los países europeos como España en otros.

En este momento, ninguno de sus aliados naturales tiene la capacidad de ofrecer este apoyo. Pero las decisiones tomadas supondrán una grave crisis económica y una desaceleración de las economías emergentes que volverán a sumir al continente en una profunda crisis endogámica de las que, como siempre, sólo unos pocos obtendrán beneficios.

Latinoamérica tiene dos alternativas, si bien, su incapacidad de no mirar siempre al norte les limita a una solo. Siempre tienen la alternativa de su vecino del norte. Hasta que la recuperación de la economía americana no comience, los países del sur quedarán a la espera de ver como sus indicadores económicos vuelven lentamente a recuperarse. La otra alternativa sería el proceso de Europeización del continente, algo que su vecino del norte nunca permitirá, y que si bien, sería la mejor alternativa, los propios gobiernos no lo pondrán en marcha al considerar al norte como vecino y a Europa como colonizadores, algo discutible en este siglo.

Esta incorrecta perspectiva sumirá a todos los países del sur en una crisis que va a venir incrementada por varios elementos graves para ellos. La gestión de sus propias monedas les generará de nuevo la carrera de inflaciones, devaluaciones y en definitiva mayores endeudamientos con los países más ricos. La necesidad de la alternativa, dolarización o eurización llevará a muchos países al error de dolarizarse, cuando su fortalecimiento estaría en la eurización de sus sistemas económicos, pero la visión del norte les impide ver otras alternativas más efectivas.

La caída irremediable del petróleo sumirá a muchos de los países en una crisis de identidad para la que hoy no tienen planes alternativos y que supondrá una vuelta a la economía de explotación de materias primas agrarias que no reportan los mismos rendimientos económicos ni permiten recuperar el PIB 2019 que irremediablemente han perdido y seguirán perdiendo en los próximos meses, hasta más allá del 2025.

La falta de la inversión internacional de Europa puede ser compensada por una mayor intromisión del Gigante Chino en el territorio, si bien, una de las componentes de equilibrio entre ambos bloques, China y Estados Unidos, será la no intromisión del Gigante en el continente. Así y todo, el intervencionismo que el Gigante Chino pueda conseguir hacer servirá simplemente para beneficio de este y mayor caos económico en los países donde intervenga, como bien se ha visto en los países africanos que asimilaron las ayudas de China. Si Europa es como un colono incómodo, Estados Unidos es un imperio aceptado o impuesto y, China es un parásito para sus economías que deberían evitar.

Si la Europa del Sur es uno de los grandes perdedores de este conflicto, el mayor perdedor de todos va a ser Latinoamérica dada su incapacidad de entender que dentro de la economía del continente son el eslabón débil y en cambio apoyados por la economía mediterránea se transformarían en el eslabón fuerte.

Algunos de los países volverán a asumir la misma política de Monroe, como Brasil, que les supondrá de nuevo, el aletargamiento de su economía y la incapacidad futura de volver a ser competitivos.

Dentro de los países que verán su recuperación más rápidamente será México, al ser parte del motor productivo del Gigante Americano. Pero la caída del petróleo y la política de Trump no permitirán al país asimilar una V como gráfica de corrección y deberán pasar varios años hasta recuperar la caída de su PIB.

Si bien Venezuela será una de las monedas de cambio en esa política internacional de los Gigantes, vecinos como Colombia y aliados como Ecuador se puede ver inmersos en una bolivarización de sus sociedades ante las políticas poco acertadas de confinamiento en sociedades con un índice tan grande de pobreza extrema. Con economías más dependientes del petróleo y la falta de políticas de modernización y enfoque de su industria extractiva, afrontan una recuperación incierta, en las que también se pueden ver inmersos Perú y Chile como las últimas revueltas sociales han comenzado a constatar.

Uno de los grandes perjudicados, sin lugar a duda, será Chile, una economía consolidada en el último tercio del siglo XX aunque en proceso de recesión en las dos primeras décadas de este nuevo siglo y que esta crisis puede haber desbaratado y apuntillado definitivamente. Chile era el dinamizador de la costa Pacífico, lo que puede arrastrar al resto de socios que lo emulaban dejando toda la región a merced de los futuros acuerdos con China dado que Estados Unidos se salió de la alianza económica del Pacífico que se forjó hace cuatro años.

Por el contrario, Argentina, sumida desde hace años en una crisis interminable desde el punto de vista político y económico, podría salir beneficiado de su política más europeísta y de haberse transformado en uno de los primeros países que asumió la pandemia de forma más profesional. Dependerá mucho de su gobierno y de las decisiones que termine liderando, pero su europeísmo les podría ayudar a encontrar un camino más acertado que el del resto de sus vecinos.