LA V ASEMÉTRICA DE LA CRISIS SERÁ UNA U – ASIA (Parte 3)

Hablar de Asia es hablar principalmente de China, India y Rusia. Curiosamente, en la crisis pandémica, Asia ha sido el foco origen de la misma, pero al mismo tiempo los últimos en comenzar a propagarse masivamente.

Si bien, el gran vencedor de esta pandemia ha sido China con su corrección interna de las disidencias políticas; la recuperación del control de su economía productiva tras la compra de empresas y patentes a todos los propietarios occidentales; y la única que en ningún momento paró su motor productivo, el resto de Asia es un desconcierto y aún está por evaluarse la política del propio Gigante Chino ante todos sus vecinos.

En toda la ecuación de la crisis pandémica, uno de los países más desconcertantes está siendo Rusia. Su blindaje y su silencio no permiten evaluar cuales pueden ser las futuras decisiones de su presidente, si bien, es aceptado por todos, que su capacidad y su determinación para mantenerse en primera línea de los países del mundo hará que tome decisiones insospechadas para Europa y Oriente Próximo.

Si este conflicto es entre el Gigante Chino y el Gigante Americano, no cabe duda, que Putin no permitirá ninguna acción o acuerdo de distensión entre ambos que no lo involucre a Rusia y obtenga su rédito en dicha contienda. Recordemos que en la II Guerra Mundial, Japón y Rusia mantuvieron excelentes relaciones, casi de alianza hasta el último momento donde, al ver Rusia que se quedaba fuera de la negociación del armisticio decidió declararle la guerra, fruto de la cual dio origen a Corea del Norte y a la apropiación de algunas islas, entre otras cosas.

Pero su total hermetismo hace que hoy se desconozca más allá de la asunción del liderazgo en la política internacional futura del petróleo, en que otros elementos podrá sacar rendimiento de dicha crisis.

Por el contrario, India, es hoy, la gran duda real. Su entrada en la expansión pandémica en último lugar, su extremada concentración social, el predominio de una clase pobre y marginal que son el motor de su economía, sumergida ahora en un confinamiento casi imposible por la falta de infraestructuras, medios y recursos, hace que este Gigante tecnológico tan dicotómico en lo referente a su sociedad y economía sea toda una incógnita ante las repercusiones finales y el impacto real que la pandemia pueda generar en el país. Posiblemente, ha sido uno de los últimos y por ende, hoy sea complicado el evaluar su futuro, pero dependerá de su capacidad de control de la pandemia para que veamos si este Gigante tiene la capacidad de mantenerse en esas posiciones de liderazgo, o todo su gran desarrollo internacional puede quedar afectado por dicha crisis.

A India los problemas se le multiplican, ya que su subestructura sanitaria deja a la sociedad civil concentrada siendo uno de los pocos países donde pandemias como la tuberculosis siguen siendo un problema. La concentración de su población hará que esas otras pandemias sanitarias se ceben con la sociedad, pudiendo transformar el país en la Zona Zero de nuevas pandemias mundiales y en la Zona Zero de una crisis humanitaria sin precedentes.

Obviamente, Asia es mucho más, es Oriente Medio, es la Indochina, es Japón, es el Asia insular. Pero a excepción de Japón, el resto del continente es una moneda de cambio que hoy está encima de la mesa de los tres grandes y pendiente de las decisiones que estos tomen sobre la causa – efecto que el Gobierno Chino ha generado con esta pandemia. Lo único cierto es que ninguno de los grandes perderá, y que el resto están sujetos a los caprichos o compensaciones que se tengan que ejecutar, pero lo que no cabe duda es que se avecinan grandes cambios y si bien la crisis pandémica es la causante, no depende tanto de como la han gestionado sus gobiernos, y más de las decisiones internacionales que se determinen entre los Gigantes.

En este campo, si Siria fue moneda de cambio para Rusia; Afganistán puede haber sido la moneda de cambio para China; pero queda en duda el futuro de Irán, Corea del Norte y la política de injerencia de China y Estados Unidos en todo el Sudeste asiático. Claro está que China va a tener que aceptar injerencias o intervenciones del Gigante Americano, siempre y cuando elementos com Taiwán queden al margen de dicha negociación, algo que el propio Gigante Americano está dispuesto a aceptar por su parte.

China, en las últimas semanas ha comenzado a medir la tensión que se le ha venido encima de forma creciente y exponencial, y a darse cuenta de que se le puede ir de las manos, por lo que dicha tensión se ha trasladado a su propio discurso diplomático, incluso amenazando a otros países como Australia, ante la presión que comienza a sentir por su responsabilidad directa en esta crisis. La respuesta final de China es una incógnita ya que es la primera vez que se encuentra en primera línea de la negociación, de la tensión y de la distensión, y que está sustituyendo a Rusia en la mesa de la negociación de los equilibrios internacionales sabiendo que su acción ha sido motivo y fruto de que hoy pueda sentarse en dicha mesa, pero al tiempo es su debilidad en las negociaciones que se avecinan. La economía China ha salido reforzada, ahora tendrá que buscar un equilibrio para que el beneficio político también sea reforzado en los puntos que más le interesan, aunque para ello tenga que ceder en otros.