LA V ASEMÉTRICA DE LA CRISIS SERÁ UNA U – EUROPA (Parte 1)

Se han formado equipos de crisis centrados en los aspectos sanitarios de la pandemia, pero no se ha tenido en cuenta que una crisis es multidimensional con lo que deberían haberse creado equipos multidisciplinares mucho más equilibrados.

La pandemia ha mostrado, en todo el mundo, la capacidad o incapacidad de los gobiernos a gestionar una crisis socio-económica de gran dimensión. Podemos considerar, que a excepción de China, del resto del mundo, pocos gobiernos han sido capaces de aprobar este examen.

Cuando los gobiernos tomaron las decisiones de confinamiento, la velocidad de reacción, también asimétrica, no ha sido realmente proporcional a los resultados obtenidos, o al menos los declarados por los propios gobiernos. Es curioso ver, como países con reacciones menos agresivas y drásticas, están reflejando unos datos de recuperación sanitaria, social y económica mucho más suaves que aquellos que extremaron sus medidas.

Algunos han pretendido reflejar el caos de algunos de los países que a semejanza de Alemania, o Suecia, pretendieron establecer una política menos agresiva inicialmente, y tuvieron que terminar extremando su confinamiento, tal es el caso del Reino Unido, pero la realidad de cada país tiene que ser evaluada desde su propia identidad, no sirve el “café para todos” o “mal de muchos consuelo de tontos”.

Coronavirus, flag of European Union. Epidemic covid-19 in European Union

Los países con confinamiento menos restrictivo o menos extendido en el tiempo, coinciden con aquellos países de economía industrial, más que de servicios, tal es el caso de Alemania. Curiosamente, estos países podrían haber alargado el confinamiento y el impacto en la economía hubiera seguido siendo una V, aunque algo más agravada, pero con repercusiones mínimas dentro de su PIB. Este no es el caso de los países de servicios, justo los países del Sur de Europa.

A excepción de la industria Italiana, el resto de los países Mediterráneos tiene una componente económica basada en los servicios. Este indicativo hace que las decisiones de confinamientos largos y desescaladas asimétricas del sector productivo hagan imposible la denominada crisis en V.

Si nos centramos en los planes de desconfinamiento, observamos que el motor de la economía de cualquier país del mundo, el consumo, ha quedado relegado a la última fase; es como permitir que nos subamos todos a un coche para desplazarnos de un punto a otro pero olvidarse de poner el motor dentro del vehículo. Sólo los Picapiedra podrían hacer mover este tipo de vehículos, y era ficción animada, no la triste realidad que tenemos que afrontar.

La economía de consumo está marcada principalmente por la apertura de bares, restaurantes, hoteles y el comercio en general. En países como en España, los tres primeros son los que mueven la pobre industria nacional, dado que el consumo está más vinculado a producciones de importación, principalmente. Pero en cualquier caso, el permiso de poner en marcha una industria, destinada en muchos casos a suministrar las necesidades del consumo, contraponen la lógica de poner en marcha la economía, pues el plan de desconfinamiento del sector consumo genera unos inconvenientes y dudas que puede provocar la parada del sector hasta finales de año, con lo que eso mismo, como efecto dominó, repercutirá en la base económica de las pymes, principalmente, y motor de la economía del país. Es como permitir producir lápices y papel pero no permitir la apertura de los colegios hasta Octubre, al final, los productores, las papelerías, librerías, etc., se encontrarían supeditadas unas a otras y todo el sector se mantendría confinado o ralentizado.

Si a ello le sumamos la pretensión de algunos gobiernos de ralentizar el consumo hasta un 30% de su capacidad, estamos planteando dos posibles alternativas, o una hiperinflación del 300% que el gobierno no va a permitir, pero que sería obligado para poder mantener los costes de los negocios, o el aplazamiento de su apertura por parte de los empresarios con el fin de no terminar en quiebra. Hay un elemento curioso, porque los expertos del gobierno sólo han evaluado o impactado contra el elemento de rendimiento de los negocios, reduciéndolo a un 30%, pero no han planteado las reducciones de costes de forma proporcional, como podría ser la eliminación, o confinamiento de los impuestos durante ese mismo periodo de restricciones, lo que ayudaría parcialmente a reducir flujos de tesorería negativos en los negocios.

Ante este panorama, y planteando que el consumo no conseguirá una apertura racional antes de principios del año próximo, una parte del sector industrial se va a encontrar ralentizado hasta las mismas fechas con lo que la V asimétrica planteada por los gobiernos del Sur, como España, se transformará en una L de base larga y con una subida más que dudosa en al menos los próximos tres años, para terminar siendo una U pero con una base de tres años y no de trimestres como el gobierno pretende mostrar.

Es sorprendente el observar gráficas donde el crecimiento productivo se coloca en el tercer trimestre, cuando todo el mundo sabe que el tercer trimestre de los países mediterráneos está supeditado al sector turístico, y con una base de imposibilidad de desplazamientos internacionales; dudas en el sector transporte aéreo para el resto del año, con pretensiones de nacionalizaciones del mismo sector en algunos países; e incapacidad de definir como se va a gestionar a futuro el flujo humano entre países con planteamientos de pasaportes sanitarios en los países, sin una cohesión inicial que homogenice los mismos; hace que dicho sector no pueda comenzar a operar hasta el año 2021 y a recuperarse no antes del 2023, cuando se hayan establecido y consensuado los parámetros internacionales. En resumen, cómo va a crecer la economía en el tercer trimestre si el motor va a seguir confinado por decreto o voluntad obligada del mismo sector.

Si a ello le sumamos que parte de la, ya crítica, masa industrial, ha sido asumida por China, como le sucede a Italia; y que el resto de la industria depende del funcionamiento a pleno rendimiento de las economías del norte, no cabe esperar grandes repuntes de la economía antes de inicios del 2021, pero con mantenimiento de la caída en los próximos dos trimestres. Esa V pretendida es simplemente una falacia, o como le gusta decir ahora a los gobiernos, puro FAKE comunicativo.

En el caso del Reino Unido, la componente Brexit lo sumió antes de la pandemia en una crisis de abastecimiento de productos de consumo, y en especial del sanitario, que ha agravado su situación sanitaria y sus números sociales al intentar seguir las pautas de las economías del norte de Europa. No estaban preparados y su propia crisis los ha sumergido más en el caos. Su propia recuperación estará supeditada al planteamiento post-Brexit al que estaban obligados a enfrentarse, con lo que su dinámica es mucho más asintomática que la del resto de Europa.

Si las estimaciones de la caída del PIB son del 9%, posiblemente el gobierno tendrá que replantearse las mismas cuando los sectores que mueven la economía española pretenden caer en su PIB un 85%, algo que impactará en el resto de los sectores productivos. Los números siguen sin cuadrar y sugieren que ese número puede aproximarse más a un 30% que hoy nadie quiere ni oír. Y evidentemente, si los números no cuadran, el paro aún menos donde la cifra puede terminar aproximándose a 10 millones, en lugar de los 3 o 6 que el gobierno baraja, si bien, podría encubrirse inicialmente con la prolongación indefinida de los ERTE, que suponen 3 millones de afectados más, aunque la mayoría sean irrecuperables.

Sólo falta identificar, adicionalmente, el verdadero impacto de la intromisión del gobierno Chino en las industrias más importantes del país, tanto productivas como de servicios. Pero esta componente va a costar bastante identificarla hasta medio o largo plazo, cuando sea inviable su reparación. En ese momento vendrá la tercera Ola de la crisis, que será aún más devastadora que la primera, el COVID-19, o la segunda, el caos del desconfinamiento.